Artista de la pintura, y heredero de gran tradición futbolera, en su vida y obra ambos temas parecen ser uno solo. Si en las academias de pintura se pretendiera enseñar Kirka, habría que pedir primero varias correlativas de Fútbol.
A Dalla Costa le aportó caños, gambetas y mucha suela. Desde la prehistoria dallacostiana, que reclama orígenes en nuestra primera canchita, ahí donde un día nos encontramos con zanjas, hierros del ocho y piolines, y donde muy poquito tiempo después aparecía el “Shopping” de Filosofía y Humanidades. Desde entonces hasta la cancha 1, el Kirka nos acompañó en tantas ilusiones olímpicas… Y unas cuantas veces se puso también la negra y blanca.
Hoy nos visita después de cuatro años en Italia, donde sus caños y gambetas han sido castigados por técnicos y compañeros. Hijos del catenacchio… Hijos de puta!, diría él, mientras lleva su juego a un grupo que sí lo pueda contener, como el combinado africano que lo aclamó bajo el nombre swajili de Tambo, “el que no es negro”.
Suerte similar corrieron sus pinturas, resistidas por un sistema más mussolínico que en épocas fachas, hasta de a poco lograr presentaciones importantes.
Vive a orillas del lago de Como, donde los partisanos ajusticiaron a Benito. En ese mismo lugar él sigue denunciando injusticias imperialistas a pincel alzado, entre alabanzas al cuerpo femenino, homenajes al tano Fiore de Rafaela y todo bajo el prisma futbolero.
Viene y pide fútbol, y promete pronto retorno, definitivo, o algo similar. Nosotros le damos fútbol porque lo queremos ver jugar, y le damos charla sobre la vuelta, porque lo queremos cerca, porque lo queremos.
Vaya este homenaje a un amigo que sabe transmitir fútbol a mano y a pie. En el lienzo o en el césped… dibuje maestro!
1 comentario:
Gracias Gonza, Kirka, Ale, Checho, Monchi, David, por responder la encuesta. Están en la gatera para ver la luz. A los dallacostenses (de todos los tiempos) que no les llegó les pedimos por favor sus mails.
Un abrazo!
Martín - Maxi
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